Era extraño, ¿sabes?, después de tanto tiempo, huir se hizo costumbre y aunque te veía, no te encontraba, y empecé a creer que por fin todo había cambiado, pero al paso de unos días, me encontraste, y llore como nunca, la ira, la melancolía, la tristeza, todas, regresaron de nuevo, y me golpearon como nunca antes, de manera inesperada y repentina, sin previo aviso, sin dar siquiera una señal, al igual que tu. Regresaron.
Pero luego lo recordé, nunca se marcharon, estaban ahí, debajo de la cama, aguardando el momento más idóneo para regresar, lo habían planeado, mis pupilas no aguantan la presión, ya es hora de que salga, mi mente juega nuevamente las bromas más despiadadas jamás vistas, y, tal desesperación, empieza a devorar mis neuronas. Ya no podía contenerme, mis lágrimas empezaron a brotar, solo una figura en mi mente, solo un último deseo, el calor
humano entre mis brazos, eso era lo que quería, un abrazo, el tacto, el roce de tus dedos sobre mi cara, pero nadie a quien recurrir.
Y ahí, finalmente regreso, orgullo, ya esta aquí. Con la mirada mas altiva que nunca, y ojos tan secos como un desierto salieron de mi garganta, sin mas ni mas.
De nuevo, otra pesadilla me roba el sueño, despertarse para preparar café lo único que procesaba la mente, y regresar a la rutina, veo el reloj del móvil, marca las cuatro treinta, ya da igual, ha pasado antes, y sabes que lo mejor es coger un libro , y empezar a leer